Divorciarse no requiere demostrar culpa de nadie: alcanza con que uno de los cónyuges, o ambos, quiera hacerlo. Lo que sí cambia es el camino, según haya acuerdo o no.
Divorcio de común acuerdo
Ambos cónyuges presentan juntos la solicitud y una propuesta que regula los efectos del divorcio: vivienda, bienes, cuidado de los hijos y cuota alimentaria. Si hay acuerdo, el proceso suele ser más rápido y menos costoso.
Divorcio unilateral
Si uno de los cónyuges no está de acuerdo, el otro puede pedir el divorcio igual. La otra parte será notificada y podrá proponer cambios en la propuesta, pero no puede frenar el divorcio en sí.
Documentación habitual
Generalmente se solicita: DNI de ambos, acta de matrimonio, partidas de nacimiento de los hijos si los hay, y datos de los bienes en común. Tener todo ordenado acelera mucho el trámite.
Qué incluye la propuesta reguladora
Se acuerda dónde vivirán los hijos, cómo será el régimen de comunicación, el monto de la cuota alimentaria, el destino de la vivienda familiar y la división de los bienes adquiridos durante el matrimonio.
Consejo final
Cuanto más claro sea el acuerdo, menos probabilidades hay de conflictos posteriores. Contar con un abogado desde el comienzo ayuda a prever situaciones que después son difíciles de modificar.
Este artículo es informativo y no reemplaza el asesoramiento legal personalizado. Cada caso tiene particularidades que conviene analizar con un abogado.



